Holaaa a todas
Ademas de currar en Circular Quay, estos dias en Sydney he aprovechado para hacer algunas de las actividades que podeis ver en las fotos mas abajo. Dado que desde las Espanias me habeis hecho un contraataque de fotos de nevadas y chuletadas yo respondo con mis actividades veraniegas para ilustrar estos dias de reposo. En breve salgo para Indonesia y la Bitacora volvera a parecerse mas a un libro de viajes.
Tambien he estado currando algo mas seriamente, de hecho, la gente de Paz con Dignidad me ha publicado un articulo sobre Sri Lanka en la version digital de la Revista pueblos, ignoro si saldra en la normal.
Tambores de Guerra tras el Tsunami
http://www.revistapueblos.org/article.php3?id_article=343
Tambien disponible en nuestra web Insumissia
http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=2275
En Paz con Dignidad tambien tienen un enlace para bajarse el libro de Palestina que escribi el anio pasado (en formato PDF).
Cronicas del Apartheid
http://www.pazcondignidad.org/descargas/cuaderno_palestina.htm
Los que no lo hayais leido aun ya no teneis excusas.
Dejo ya la publicidad y empiezo la exhibicion...

FOTO: los primeros dias coincidi con mis padres, y ellos me introdujeron a Circular Quay y el Opera House, donde he echado tantos dia tocando el violin bajo el sol abrasador.

FOTO: Bahia de Sydney desde una perspectiva poco habitual. Esto fue un dia que fuimos a una tipica barbacoa australiana.

FOTO: la principal actividad de los fines de semana ha sido recuperar la dieta carnivora que por circunstancias ajenas a mi voluntad habia abandonado. Ahora haremos otro intento por volvernos vegetarianos, a ver como se da por Indonesia.

FOTO: Este tipo en realiad no es uno de mis companieros e trabajo de Circular Quay, pero tiene exactamente la misma pinta y, como era el dia de Australia, no cobraba por hacerme fotos con el.
FOTO: A pesar de no tener pies de gato me he ido iniciando en la escalada... nunca es tarde para empezar.

FOTO:Otra de las principales actividades ha sido baniarme en las playas del Pacifico, con lo que ya me he baniado en los tres oceanos en los que es intereante baniarse... Atlantico, Pacifico e Indico. Lo de surfear ha sido poco menos que testimonial, pues las olas eran tan poderosas que en algunos momentos temia por mi vida... asi que de pacifico el Pacifico nada.
FOTO: En las pristinas playas de aqui ademas de surfear he hecho snorkeling, que creia que era una tonteria pero mola que te cagas y se puede conseguir algo de alimento.

FOTO: Por supuesto tambien he hecho algo de turismo en el sentido mas ganso posible.

FOTO: Tocar el violin no es solo una actividad economica, tambien me lo he pasado estupendamente espantando fauna local con mi cuniadita.
Gracias a las fotos de mi Tio Jesus, que esta ahora en Nueva Zelanda, porque el pobre no ha salido en ninguna foto y parece que no ha estado estos ultimos dias por aqui...
NOTA: Las fotos de este post seran eliminadas desde Indonesia, para no sobrecargar el blog, asi que nos os torturare mas con fotos de verano.
servido por zamarra
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Llevo en Australia varias semanas ya, y no voy a hablar mucho sobre este país, pues otros lo hicieron ya con gran salero, hay que decir (leer www.jamondecanguro.blogspot.com). Así que una vez instalado en el pisito de mi hermano en Sydney, y despedidos mis padres, con los que me reencontré en la otra parte del mundo, pude empezar a poner en práctica la estrategia que tenía preparada para sobrevivir en este país tan caro. Esta no era ni más ni menos que atreverme a hacer algo que siempre me había atraído pero que por pereza y timidez me había ido echando atrás: tocar el violín para sacar pasta. En inglés existe un verbo para las actuaciones que se hacen en la calle pidiendo dinero, "busk", y "buskers" son los que realizan dicha actividad, por lo que si castellizamos el término podríamos decir que me convertí en un buscón, y no me ha ido nada mal, aunque claro, esto no es Jauja, y si hubiera tenido que pagar una habitación, al precio de aquí hubiera tenido que echar muchas más horas al día y no hubiera tenido tiempo para disfrutar las tardes en casa, que falta me hacía una casa.
Dado que este es un país que se las da de civilizado, para poder "busconear" en la City, el centro de Sydney, hay que sacar un permiso en el ayuntamiento. Esto significa que hay que pagar un impuesto de "ten tueny buks" y que te dan unas instrucciones en la que bajo camuflaje de respeto a las actividades artísticas y al modo de vida de los buscones esconde una pasión por tenerlo todo bajo control y asfixiar la espontaneidad de los artistas alternativos, según ellos para evitar conflictos. Te dan unos papeles en los que vienen especificados los sitios en los que puedes tocar durante un par de horas antes de marchar a otro lugar. Por supuesto, los rangers se encargan de que estas normas se cumplan, aunque les he visto hacer la vista gorda con niños prodigio que tocan el violín virtuosamente haciéndome competencia desleal. En realidad la gracia de mi actuación más que le virtuosismo es lo exótico de pasadobles, jotas, rondeñas, polcas, seguidillas y demás repertorio del cancionero popular extremeño y la no menos importante habilidad para cantar cante jondo mientras me acompaño de violín y canto las letrillas pícaras típicas de mi tierra... que espero no entiendan acá (ver http://www.elarroyoloscagaos.com para entender por qué.

Tras algunos días de investigación me he ido incorporando al mundo callejero de Sydney, y poco a poco me van sonando las caras de los vagabundos, los locos, los freakis y los otros artistas con los que comparto como escenario las calles. Mi lugar favorito para tocar es Circular Quay (pronúnciese Sírcular kí), que son los muelles que están justo al lado del Opera House, puesto que no te dejan arrimarte más al emblemático monumento de esta ciudad. Aquí la densidad de turistas por metro cuadrado es significativamente mayor que en cualquier otra parte, y probablemente una de las más altas del mundo, aunque no se puede comparar con cualquier playa mediterránea en temporada alta, claro. El mejor sitio para situarse es entre el muelle 3 y el 4, donde está el primer puesto, donde se saca según mis cálculos el doble que en los sitios normales, ante la afluencia de gente para embarcar, ver el Opera House o solamente salen del metro. Esto significa, por supuesto, que es un sitio muy disputado y es difícil conseguir situarse allí. La estatua con traje y paraguas o los aborígenes del digeridoo suelen estar cuando llego yo, a eso de las nueve de la mañana, aunque a veces tengo suerte y puede ponerme allí. Este sitio también me gusta porque las camareras del bar de enfrente me saludan y disfrutan con mis canciones, que no es poco... Yo trato de no repetir canciones para no cansarlas, y tocar sin parar durante tres horas seguidas sin repetir canciones no es nada fácil, pero en La Vera tenemos repertorio de sobra, tan sólo repito las más efectivas... verdial, rondeña, nana, superjota... y cuando me acuerdo la fiesta pagana o un refrito del Arroyo.
El siguiente puesto de los buenos está situado entre los muelles cinco y seis, y también suele haber estatuas allá, pues los aborígenes están abonados a su sitio. Los otros lugares están situados en el paso del otro lado de la bahía, con tráfico de turistas pero no tanto como entre los muelles. Allí es donde se ponen las chicas que decoran el cuerpo, el bailarín de claqué, guitarristas clásicos, los niños prodigio o mi amiga hispanochapurreante Jean con su número de julajop. Si están ocupados todos estos sitios, o hace mucho calor, pues no hay sombra y aquí el sol está muy alto en el cielo, y cuando sale, no muy a menudo, pica de lo lindo, me voy a alguna de las calles peatonales entre rascacielos. Pittstreet y Martin Place son mis sitios preferidos. Aquí los buscones son menos abundantes y menos comunicativos y algo más groseros. Un tipo que toca la guitarra con otra puesta en equilibrio en la cabeza no respeta los sitios establecidos y se sitúa estratégicamente para robarme los clientes. También hay un afroaustraliano, que debe ser yanqui, pues toca repertorio blusero típico de este país. Los otros buscones que he visto han sido por la noche en Kingcross, donde por un trago de cerveza un jevilón o un rastafari te tocan algún tema de Metallica o Bob Marley con poco virtuosismo y mucha ilusión.
Tras diversas pruebas he logrado hacerme oír utilizando el amplificador Roland Microcube que amablemente mi hermano ha puesto a mi disposición. Dado que mi violín no es eléctrico y tiene tendencia a perder piezas la obra de ingeniería que le hice ha sido casi una obra maestra. El caso es que conservaba una pastilla de las que pegaba al laúd antiguamente y se la he pegado con papel celo al puente, pegando el cable también por la parte de atrás hasta que la hembra del jack cuelga. Así no tengo más que enchufarme con el cable que a tal efecto venía cargando desde las Españas. De este modo se escucha realmente el sonido del violín (con un poco de reverberación, claro), puesto que dado el ruido ambiente que suele haber, debido al sonido del tren llegando, los barcos, la gente, la música de los bares, los gritos de las turistas al verme... con mi camisita blanca y mis cascabeles en los tobillos.

FOTO: Explicando a una local el funcionamiento de los cascabeles que me traje de Sri Lanka.
Así que más o menos mi jornada laboral transcurre del siguiente modo...
7:30 / 8:00 me levanto y desayuno. 8:20 salgo de casa pateando atravieso King Cross, Woollomoolloo, el Botánico, la Opera. En torno a las nueve escojo el sitio en el que voy a estar. Busco una silla (es decir, una caja de plástico de donde las que recogen los barrenderos) y me pongo a leer un rato, hasta que empiezo a ver más movimiento de turistas. Los profesionales no empiezan hasta las diez, para aguantar hasta las doce, que es la mejor franja horaria. Yo no me suelo aguantar tanto y suelo empezar a las nueve y media o diez menos veinte y si algún otro buscón me pregunta luego digo que empezé a las diez y así puedo aguantar hasta las doce. Dependiendo de lo que me echen, pues hay días que me dan bocadillos o cocacolas, aguanto un par de horas tocando del tirón, parando solo para beber o explicar a alguien que no soy irlandés o húngaro, sino Spanish y les ubico donde está Extremadura. Tan solo un tipo, que debía ser profesor de universidad, sabía localizarla gracias al renombre de nuestros infames Pizarro y Cortés, y hubo que explicarle que no es que seamos unos asesinos depiadados todos los extremeños, sino que eran unos buscavidas en una región pobre. Luego paro unos minutos, afino de nuevo y me como el almuerzo, no muy abundante pues vuelvo nuevamente a la carga en poco tiempo.
En cuanto a la gente que me hecha pasta no caben estereotipos. El dinero que más me gusta es el de los niños y niñas de diez años que sacan su propia cartera y me echan los céntimillos que tienen. La verdadera fuente de monedas son los niños pequeños, que se quedan encantados con el sonido de la festiva música tradicional que toco y los padres gustan de enseñarlos a dejar las monedas en la funda. A algunos les cuesta y se las quedan agarradas en la mano o la tiran fuera. Otro incluso fue arrollado por un tipo que perdía el ferry, y tras el llanto de varios minutos en los que yo mismo dejé de tocar ante el disgusto del muchacho (de unos tres años) se había olvidado por completo de para que era la pieza de metal que tenía en la mano, así que la madre tuvo que abrírsela a la fuerza para que aflojara el muchacho. Luego el reto de gente me dan monedas son transeúntes anónimos a los que les gusta el toque de exotismo que les brindo en los pocos segundos que me ven. Los numerosos turistas japoneses suelen pagar en grupo por todos y el que me dio el día anterior ya aporta el derecho a hacerse fotos conmigo, a veces incluso abrazándome. Otra gente con más tiempo se queda más tiempo y me pregunta por mi origen o mi estilo. Incluso un ranger habló de contratarme para meter violines en una grabación de percusión en los que quería un sonido de "spanish gipsy"...
Y en eso consiste mi fuente de ingresos hasta que ponga de nuevo rumbo al trópico...

FOTO: La parte mas emocionante es cuando llego a casa y cuento la viruta... como en el cuento de la lechera casi.
servido por zamarra
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