Categoría: Filipinas
3 Abril 2006
Así pues he tratado de aprovechar estos días tranquilos para leer acerca de las famosas revoluciones EDSA (acrónimo de Edmundo do Santos Avenue, el equivalente a la M30 manileño) de Manila, cuyas dos primeras versiones derribaron el gobierno del dictador Marcos y el corrupto Estrada, y la tercera fue un baño de sangre en el intento de los partidarios de Estrada de devolverle al poder. Para mi sorpresa la opinión de la gente es que lejos de ser un paradigma de movilización popular los militares orquestaron estos golpes de estado y usaron a la gente como escudo humano y forma de legitimación. El error de Marcos fue no disparar contra la multitud, como hicieron en la plaza de Tiannamen poco después, y esa lección la aprendieron en los sucesivos intentos de golpe de Estado que han sido la pauta corriente en este país.
También aproveché para contactar con un colectivo de Manila, FoodnotBombs, que me pusieron al día de cómo se vive la situación de estado de emergencia y paranoia colectiva desde los movimientos sociales. Aquí al contrario que en Sri Lanka, hay muchos movimientos sociales además de ONGs y misioneros, y como siempre, se puede observar la habitual escisión entre grandes organizaciones jerarquizadas con estructuras de mando centralizadas de corte patriarcal y que optan en muchos casos por la violencia y la lucha armada, y pequeñas organizaciones de base informales, con funcionamiento horizontal y asambleario que optan por actuar en el ámbito de lo simbólico contra estructuras de poder capitalistas. Comunistas y anarquistas, por si no lo captáis. Aquí la mayoría de los colectivos anarquistas pertenecen al movimiento punk, aunque la versión asiática del punk es extensa e incluye a roqueros en general, según me ha dado la impresión. Es por eso se refieran a los once chavales detenidos y torturados cuando estaban de excursión en las Cordilleras como los “once punks”. Para más información sobre actualidad y sobre la situación de Manila sos recomiendo visitéis www.indymediamanila.org .

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La filosofía de la sección manileña de este colectivo internacional, FoodnotBombs, que se dedica a alimentar indigentes mientras realiza protesta política es bastante punk, viene a simplificarse con que todo el mundo puede hacer algo por sus semejantes en sus varientes social (repartir alimentos) y política (protestar noviolentamente contra el militarismo) sin necesidad de implicarse en reuniones y organizaciones. Así que me encontré con gente con inquietudes, con ganas de hacer cosas pero sin realmente moverse demasiado, tal vez porque las opciones que conocen son acciones de tipo blakblock, que a mi se me han antojado siempre poco eficaces y de dudosa legitimidad. Curiosamente pese a ser un grupito tan poco activo, Krist, el contacto que mantuve, asumía una actitud clandestina que me sorprendió bastante: reuniones en la calle, en lugares apartados, con gente vigilante, evitar llamar la atención sobre todo al entrar en la casa que hacía de punto de reunión, no… En fin, están en una situación complicada y ellos sabrán mejor que yo como manejarse, pero la otra gente no tenía esa actitud que se me antojó un tanto peliculera.
Me pidieron que les diera un taller de formación, por lo que les hice una lista de lo que podía aportarles y el día que hicieron su acción de repartir comida aprovechamos para ver un documental, La Cuarta Guerra Mundial, sobre resistencia anticapitalista global. En el Grupo Antimilitarista de Carabanchel ya lo trabajamos en su día, por eso me pareció una introducción estupenda para presentar un taller de un activista internacional como parece que voy siendo.
Así que después de la peli tras hacerle una introducción de qué es la IRG (www.wri-irg.org), qué es Alternativa Antimilitarista-MOC (www.antimilitaristas.org) y quien soy yo (hummm tendré que hacerme un nuevo blog para enlazar esta cuestión…) hicimos unas dinámicas sobre acción violenta- noviolenta y les di un poco la chapa sobre el asunto, instándoles a que buscaran sus propias respuestas como colectivo.
La acción transcurrió sin incidentes. Fuimos al barrio de Quiapo, a los puentes sobre el río Pasig debajo de los cuales viven algunas familias de sin hogar y les dimos bolsas de plástico con deliciosa pella manileña. Digo manileña porque cocían el arroz aparte al estilo asiático y no llevaban nada de carne, pues este colectivo es algo vegetariano, en realidad es una especie de organización vegetariana mundial que une vegetarianismo con protestas contra la guerra. ¡Poder vegano!. Una de las familias insisitieron en que diera un beso a una tímida muchacha casadera y en que me hiciera fotos con ellos… en fin, nos reímos un poco pero el hecho no deja hacer patente cómo se percibe a los blancos por estos lares.

FOTO: De noche no se ve mucho.
Aún hubo tiempo de hacer brevemente unas dinámicas sobre noviolencia, toma de decisiones por consenso, resistencia pasiva y esas cosas que solemos hacer en los entrenamientos. Después de la acción tuve todavía que hablarles brevemente de temas tan complejos como Palestina, Colombia, ETA… casí ná. Era un grupo de gente joven que estaba muy verde en cuanto a acción política pero que tenía muchas ganas de activismo, a ver como evolucionan.
servido por zamarra
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1 Abril 2006
Un fin de semana nos fuimos de excursión a las Cordilleras, a un lugar llamado Banaue donde los indígenas infugaos vienen plantando arroz en terrazas desde hace miles de años. Así que tras pasar la noche en el autobús arropaditos para que el aire acondicionado no nos castigara demasiado llegamos a Banaue, donde mi amigo Carlos se atizó un cafelito y me impidió dormir las dos horitas que habíamos pactado… ¡esa te la guardo, amigo!.

FOTO: Estas abuelitas se pusieron el traje tipico para hacerse una foto conmigo...
Después nos pusimos en marcha, una horita de triciclo hasta que el camino se hacía imposible para el triciclo, donde el conductor nos aguardó hasta la noche, así son por estos lares.
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FOTO: Panoramica de Banaue
Así que una horita subiendo a la montaña, que los más perros pueden subir en jeepney; otra horita o más bajando la montaña al valle de Batad, pueblecito típico de los indios infugaos.

FOTO: El susodicho Batad... chulo eh?
Una vez abajo otro rato subiendo otra montaña y bajando a otro valle donde nos aguardaba una catarata de tamaño medio pero con mucha más agua que le chorro de la Ventera en sus mejores días.

FOTO: Trae agua o no trae agua?
Desgraciadamente al bañarme me vi asaltado por un extraño ataque de alergia y tuve que salirme al poquito rato, aunque las bajas temperaturas de la garganta me hacían recordar las aguas de las gargantas veratas. Sospecho que la alergia puede ser al detergente de la ropa, que puede que estuviera mal enjuagada pues tuvimos una avería en la lavadora de casa.

FOTO: La gente hablaba ingles y daba gusto charlas con ellos.
Otro día me bajé yo solo hacia el sur, a Donsol, donde estábamos en plena época en la que los enormes tiburón ballena se alimentan de placton frente a las costas del sur de Luzón. Así que tuve la ocasión de bañarme junto a estos inmensos animales que me miraban diciendo, ya tenemos aquí otro japonesito que viene a joder la marrana, pues por mis gafas de buzo no podían averiguar las diferencias étnicas entre europeos y asiáticos. La sensación al bañarse junto a uno de estos animales es realmente intensa, pues van casi a nivel de la superficie y algunas veces puedes ver su aleta dorsal de tiburón encima del agua. Una vez que el vigía las había localizado me lanzaba al agua con un guía, que tras bracear un rato con las aletas y las gafas de esnorkeling te agarraba de repente de brazo, y de repente tenías delante de tí la boca abierta de un monstruo de quince metros que tragaba placton.

FOTO: No es moco de pavo el butanding este, como le llaman por aqui. La foto es prestada pero podria ser yo prefectamente.
Si permanecias alrededor suyo la ballena no te hacia mucho caso y seguía pastando, pero si te acercabas demasiado y la molestabas se iba hundiendo poco a poco y pronto dejaba de ser visible. Yo tuve la mala fortuna de en mi segunda inmersión querdame anonadado y la ballena me llevó por delante… más bien choqué con su aleta dorsal. Así que el animalito se mosqueó un poquito y dio un poderoso golpe de cola que casi me manda al otro barrio, pero no me tocó y en tan sólo unas décimas de segundo desapareció en lo profundo del piélago, dejándome asustado para un buen rato. Luego ya no hubo más problemas y pude tratar de hacer fotos acuáticas sin demasiado éxito a juzgar por lo que he visto al revelar el carrete de la cámara sumergible… no es tan fácil respirar y calcular lo que sacas. Traté infructuosamente de hacerme una autofoto cuando venía el bicho pero es tal la sensación y llega tan de repente que no atiné… en fin, otra vez será.

OTRA FOTO PRESTADA: Esto ilustra un poco lo que se ve, aunque imposible transmitir lo que se siente.
Curiosamente en el mar no me atacó la alergia, pero sí cuando a la vuelta me paré en la ciudad de Daet y traté de buscar las cataratas de Mananap, junto al cañí pueblo de San Vicente para darme un bañito. Al percatarme de que se tardaban dos o tres horas para hacer los tres kilómetros de ascensión decidí bañarme en la garganta, y me tuve que salir al poco al volver a llenarme de urticaria… Como podéis ver ya soy un pequeño experto a la hora de distinguir entre urticarias, sarnas, hongos y demás afecciones cutáneas…

FOTO: Gualtaminos? Minchones? Alardos? Noo
Mananap.
servido por zamarra
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1 Abril 2006
Así pues llegué a Zamboanga el 11 de marzo, y aunque sentía gran curiosidad por la ciudad, sede de la guerrilla independentista de Sulu y Mindanao, decidí marchar hacia Manila sin demora pues mi desconocimiento de la situación era grande y no era cuestión de correr riesgos innecesarios, pues los secuestros de occidentales están a la orden del día.
Zamboanga es además uno de los últimos focos del lenguaje “chabacano”, que viene del dialecto que dejaron unos náufragos españoles mezclado con algún dialecto malayo y se hablaba como lengua materna en algunas partes de Luzón y Mindanao.
Aquí puedes escuchar una canción en chabacano sobre el chabacano
NOTA: obsérvese cómo al igual que en los idiomas polinesios no utilizan el verbo ser al sobreentenderse por el contexto.
De los tiempos en que se hablaba español como segunda lengua ya no queda nada, tan sólo algunos ancianos lo hablan, aunque las clases altas lo han mantenido como señal de distinción. La gente habla o su dialecto indígena, local, que en Manila es el tagalog pero que cada región tiene el suyo propio. De hecho el idioma más hablado es el visaya, ampliamente extendido por Cebú y las islas Visayas. Casi todo el mundo habla inglés como segunda lengua, al menos en Manila, porque en alguna excursión en la que me he alejado un poco de las instalaciones turísticas he podido comprobar como en algunos lugares con hablar tagalog como segunda lengua tienen bastante. Después de un mes aprendiendo bahasa indonesio estaba algo saturado como para tratar de meterme en el coco un idioma más que además me era innecesario, pues podía comunicarme en inglés y los números, una de las primeras partes de un idioma que hay que aprender para poder regatear adecuadamente, son los españoles. Así que cuando ellos conversaciones en tagalog estás se ven salpicadas todavía de expresiones en castellano, como “pero”, “depende”, “para” (en este caso como imperativo del verbo parar, es decir, orden de alto a los conductores) los números o si hay bronca, “hideputa”, “cabrón” etc.

FOTO: Tambien quedan lapidas en las iglesias con sabor latino...
Cuando llegué a Manila, tras una horilla de avión, mi amigo Carlos Madrid estaba esperándome en el aeropuerto. Carlos fue uno de los que compartió conmigo la experiencia de escudo humano aquellos fatídicos días de marzo de 2003, cuando tres años atrás nos apuntamos a un bombardeo en Bagdad. Él lleva en Manila más de dos años y es historiador, especializado en las relaciones de España con Filipinas y está haciendo una tesis sobre los presos políticos deportados tanto a Filipinas como a otras posesiones españolas de la época en el Pacífico. Así pues sabía mucho de la historia de Manila y era un lujo tenerle como guía en el casco histórico, Intramuros, lugar al que fuimos una de las primeras tardes, como es de suponer..

FOTO: Calle tipica de Manila...
Lo primero que llama la atención de Manila es la tremenda contaminación, más aguda aún que en otras ciudades de la periferia que he visitado, como pueden ser Bogotá, Colombo o lo poco que vi de Yakarta. Son más de doce millones de personas repartidos en diversos barrios enormes que son cada uno de ellos una ciudad por sí misma, tales como Makati, Quiapo, Quezon City, o Malate, el barrio donde vive Carlos y por ende donde estuve viviendo las dos semanas que permanecí en Filipinas.

FOTO: He de salir a la calle con esta pinta... al fondo el edificio de correos donde me envie un paquete de ocho kilos con casi diez libros y algunos souvenirs que espero recibir este veranito.
Lo segundo que llama la atención de Manila es el alto número de sin hogar viviendo en las calles y los altos contrastes de nivel de vida situados al lado. Parece ser que además de concentrarse en los típicos suburbios de chabolas los sin techo viven esparramados por muchos otros barrios, por lo que te puedes encontrar familias viviendo en la acera y apenas unas decenas de metros más allá hoteles de lujo, o gente tendiendo la ropa en el césped del campo de golf que rodea intramuros. Estas gentes no son indigentes o desviados, como suelen ser los sin hogar en Europa, sino que son en muchos casos familias de inmigrantes que han venido del campo a la tierra de las promesas de Manila y en muchos casos desplazados de alguno de los tres conflictos civiles que vive este país (guerrillas comunistas, independentismo en Mindanao y Sulu y choques entre cristianos y musulmanes). Así pues, los sin hogar duermen en cartones en la acera, respiran humo, se lavan cuando pueden con agua que brota de cañerías, algunos niños se bañan en el megacontaminado río Pasig… todo un drama humano. Sin embargo hay que decir que en Filipinas abunda también una clase media con algo de nivel adquisitivo.

FOTO: Campo de Golf junto a Intramuros al lado de donde viven muchas familias que cuando pueden tienden su ropa en el cesped.
Se me olvida decir que indudablemente una de las características de Filipinas es su peculiar variante del transporte público… no tenemos aquí tuktuks o ojeks, sino triciclos, motos con sidecar acoplado en los que se puede viajar hasta en el techo si somos muchos, como muestra la fotografía.

FOTO: No me estoy tirando el rollo... en el techo significa en el techo!
El otro vehículo peculiar es el jeepney, que sustituye a las bemos indonesas y se parece más a la chiva colombiana, con lo que parece que la herencia española deja algo de carácter.

FOTO: Mi amigo Carlangas con fondo de Jeepneuys
Así pues la vida que llevé en Manila fue realmente tranquila, después de un mes vagando por Indonesia necesitaba un hogar, un sitio fijo donde relajarme y mi amigo Carlos me cedió amablemente un hueco en su casa y allí pasé buena parte de mis horas en Manila, mientras él se iba a trabajar, como es su deber.

FOTO: La catedral de Manila resistio a la casi completa destruccion de la ciudad en la Segunda Guerra Mundial.
Algunas noches salíamos por Malate, el barrio bohemio de Manila, solos o con algunas de sus amistades. Y día también pude hablar con Eñi Tanana, de Villanueva, que está de misionera en Quezon City, desgraciadamente se marchaba para Japón al día siguiente y no pudimos quedar, pues las distancias en Manila, con sus doce millones y caos vial, complicaban el asunto.
En fin, otra vez seraaaa...
servido por zamarra
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27 Marzo 2006
Aqui va un adelanto de lo que he hecho en Filipinas...
Viva Zapata!
NOTA DE PRENSA
Manila. Filipinas. 26 de Marzo 2006
Hoy domingo 26 de Marzo de 2006 ha tenido lugar en el barrio manileño de Quiapo, una acción noviolenta para protestar por militarización del gobierno de Gloria Macapagal Arroyo así como la represión hacia los movimientos sociales en Filipinas. En la misma, organizada por el colectivo anarquista FoodnotBombs, ha participado además el extremeño Jesús Castañar, conocido como Cthuchi Zamarra, un activista de Alternativa Antimilitarista-Movimiento de Objeción de Conciencia, colectivo que ha puesto en marcha en el estado español campañas de desobediencia civil como la insumisión, la objeción fiscal o desobedece a las guerras.
La acción consistió en repartir comida recolectada en restaurantes entre la numerosa población de gente sin hogar que vive en Manila, acto que es considerado ilegal por la policía manileña. El acto, a pesar de la ilegalidad del mismo, transcurrió sin incidentes y en él unas doscientas personas pudieron degustar la paella vegetariana que se repartió gratuitamente entre las siete y las nueve de la noche.
Cthuchi Zamarra, declaró que con este acto de desobediencia civil se pretendía hacer reflexionar a la sociedad filipina sobre las necesidades básicas de la población ante el derroche de medios que supone la opción militar que representan tanto el gobierno filipino como los diferentes grupos armados de las guerrillas comunista, independentista y musulmana. También dijo que esta acción también critica las formas habituales de solidaridad ejercidas por ONGs y organizaciones religiosas en las que no se produce interactuación con la contraparte y se establece una relación asimétrica con los sujetos a los que se pretende ayudar, que son obligados indirectamente a aceptar una serie de pautas de comportamiento que calificó como colonialistas, autoritarias y dirigidas a perpetuar el propio sistema que genera las injusticias.
Esta acción se realiza cuando se cumple un mes del arresto en la localidad de Sagada, ciudad turística de la región de las Cordilleras en el norte de Luzón, de once activistas libertarios que fueron acusados de pertenecer a New People Army, la guerrilla maoísta del ilegalizado Partido Comunista. Los detenidos, jóvenes de Manila algunos de ellos menores de edad, fueron torturados por la policía y siguen todavía en prisión. Cthuchi Zamarra, declaró que es absurdo tratar de vincular a activistas anarquistas con una guerrilla comunista cuando es suficientemente conocida las diferencias tanto ideológica como en las formas de acción entre pacifistas y guerrilleros. FoodnotBombs y otros colectivos anarquistas de Filipinas que estan siendo criminalizados por el gobierno, han criticado la lucha armada y opta por la desobediencia civil como forma legítima de acción política para lograr la desmilitarización social y democratización que demandan, por lo que, según el extremeño, resulta irónico e incluso paradójico vincular a sus activistas con cualquier forma de un terrorismo que condenan. Señaló además que la represión de activistas de izquierda se manifestó con la declaración de estado de emergencia tras vincular el gobierno una supuesta conspiración para dar un golpe de Estado, probablemente inexistente, orquestada por algunos oficiales del ejército con la colaboración de grupos izquierdistas de la oposición. Por el contrario el antimilitarista acusó a la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo de haber llegado al poder por la combinación ilegítima de acción de masas y apoyo militar conocida como EDSA II, que en 2001 derribó al corrupto presidente Joseph Estrada, de haber reprimido violentamente un intento similar varios meses después y de haber manipulado las elecciones para permanecer fraudulentamente en el poder.
servido por zamarra
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24 Marzo 2006
De nuevo mi paso por Malasia ha sido breve, aunque he tenido la oportunidad de poder echar un vistazo a otra región del país. El estado de la confederación de Malasia del norte de Borneo, Sabah, es en realidad más parecido a Indonesia que a la Malasia peninsular pero aún así, es en muchos aspectos bastante distinta a su vecina. La primera diferencia es por supuesto la multietnicidad. Aquí vuelven a abundar la población china, si bien en Indonesia son la clase comercial y te los encuentras como propietarios de cientos de tiendas o restaurantes en lo que trabajan indonesios, en Malasia constituyen un porcentaje significativo de la población y su idioma tiene el rango de lengua oficial. Así que nada más llegar a Tawau pude apreciar cómo los indonesios se mezclaban con los malayos, no en vano su idioma es casi el mismo, avistaba con mucha más frecuencia carteles y población china y aparecían los indios, ausentes en indonesia. Es sorprendente cómo pueden tener la frontera del puerto tan desatendida, pues nadie controla si tienes o no el sello, sino que es más bien una preocupación del viajero para luego no tener problemas. Poco después en el trayecto de autobús entre Tawau y Sandakan los militares nos pararon dos veces para controlar nuestros pasaportes. Los oficiales se subían al autobús y comprobaban si llevábamos el sello malayo puesto. En Malasia además volvía a ver algunas tribus urbanas que no se ven en indonesia, los travestis (los jevis abundan en ambos países y punkis sólo he visto en Kuala Lumpur).
Desgraciadamente en una de estas pesquisas debí de perder la tarjeta de crédito, lo cual era peligroso por dos motivos, el que la encontrara podía tratar de usarla para comprar por intenet o hacer alguna otra transacción con poca seguridad y me quedaba sin el mejor método para conseguir dinero metálico así como avances de crédito con los que me pago este viajecito. Afortunadamente soy un tipo previsor y tenía otra tarjeta de crédito de reserva y gracias a internet pude anularla sin que nadie me desfalcara. Por otro golpe de fortuna la última vez que consulté mis cuentas y me dispuse a saldar el crédito el ciber iba demasiado lento por lo que no he perdido la posibilidad de endeudamiento.

FOTO: Esta son las pintas que me gasto, falda y camiseta batik de fabricacion una indonesia y otra malaya.
El caso es que ese mismo día por la noche llegué a Sandakan, ignorante de la combinación de avión o barco. Mi primera idea había sido tratar de ir por barco o avión a Palawan, en Filipinas, isla conocida por su belleza natural, pero no era posible desde Sandakan y nada me aseguraba que fuera posible desde Kota Kinabalu, de donde era sultán el famoso Sandokan. Así que tras hacer varias pesquisas pude comprobar que la mejor opción era coger un ferry a Zamboanga, en el extremo occidental de la problemática isla filipina de Mindanao y salpicada de lleno por el conflicto de las islas sulu y sede de las guerrilla independentista de Abu Sayaf . De hecho uno de los ferrys por los que pregunté se había hundido hace poco, luego me enteré que precisamente por un atentado de la guerrilla. Así que sabiendo que Filipinas se encontraba en estado de emergencia por un supuesto golpe de estado contra la presidenta Gloria Marapagal Arroyo (a causa del cual detienen a activistas de izquierda…) y me adentraba en zona de guerra me sentía algo inseguro, pero luego se demostró que no había razón para ello.
Ignorante de todo esto decidí aprovechar el día que tenía libre para visitar el centro de rehabilitación de orangutanes de Sepilok, a escasos kilómetros de Sandakan. En este centro introducen orangutanes nacidos en cautividad en su medio natural, y permite a los turistas contemplar a lo orangutanes en su medio natural a las horas de alimentación. Así que unos cien turistas pudimos contemplar como diez o doce orangutanes jovencillos recibían una dosis de plátanos y leche para completar su dieta. Nada demasiado espectacular pero que permite asomarte un poquito a la jungla, aunque por pasarelas de madera y verlos en su habitat, algo bastante más agradable que ver animales en el zoo.

FOTO: Por cierto que Orang en indonesio/malayo significa persona y Utan creo que salvaje, solo se que un cerdo (babi) utan es un jabali (al menos en Borneo)

FOTO: Eran chavalucos los que acudian a comer. Observese que debajo de la plataforma hay monos normales comiendose las sobras... siempre hay alguien mas pobre que tu que se come tus desperdicios.

FOTO: Curioso arrimarse a la jungla por un camino tan majo, nada de sanguijuelas como en Taman Negara, hace tres meses ya.

FOTO: Me pregunto quienes son mas animales.
Bastante más interesante me pareció no obstante el viaje en barco de Malasia a Filipinas, nada que ver con los siete viajes en barco que había realizado en Indonesia. El trayecto duraba casi un día y estaba lleno de filipinos que viven o trabajan en Malasia. Para empezar parece que el barco llegó algo tarde, pues cuando llegué al puerto estaba desembarcando gente y nos hicieron esperar a la puerta, donde se algolpaban taxistas, vendedores ambulantes. Consciente de los casi cuarenta kilos que llevo de equipaje (me río de las compañías aéreas que sólo dejan pasar veinte kilos…) me senté en el suelo y al cabo de hora y pico pudimos empezar a subir. El barco no era muy grande y era bastante viejo, no daré detalles de los servicios, puede haber gente sensible. Yo casi por el mismo precio me había pillado un camastro en la sala de aire acondicionado, con capacidad para unas doscientas personas pero en la que sólo viajábamos unos veinte, bien repartidos (esto hace pensar que a la gente probablemente tiene que hacer un esfuerzo económico grande para desplazarse, pues la diferencia era de tan sólo cuatro euros) . Desgraciadamente tuve la fortuna que una vez que hubieron revisado que cada uno estaba en su sitio un par de espabilaos se cambio de cama, es decir, se coló. Lo malo no fue que se pusieran a mi lado, sino que la señora nada más llegar empezó a vomitar en el suelo varias veces, y la muy cochina no lo limpió.
La cantina del barco, con su solicitado karaoke (igual que en Indonesia, aunque el repertorio ahora era americano) servía cerveza, con lo que siempre estaba llena de gente que se aburría y mataba el tiempo bebiendo así como de borrachos que beben y matan el tiempo aburriéndose. Sostuve varias conversaciones con algunos de los viajeros aunque varios de ellos me pidieron dinero, cosa inaudita en Indonesia. El par de horas que me pasé tocando la guitarra en cubierta despertó la atención de alguna gente, pues toman a todos los blancos por americanos y me sirvió para que no me tomaran por yanqui, aunque los que más atención mostraron como suele ser natural fueron los niños que vagabundeaban por el barco haciendo todas las gamberradas que podían, aunque me respetaron e incluso uno se quedó conmigo hasta que vinieron a llamarle para pegar a otro.
Al llegar a Zamboanga asistí a un espectáculo de esos que había visto en películas o había oído hablar, pero que no me imaginaba que siguiera ocurriendo. Al acercarnos al puerto vinieron a recibirnos varias canaos cargadas con hombres o mujeres en bañador y niños desnudos que se lanzaban al agua para pillar las monedas (e incluso billetes de cinco rupias indonesias, casi un euro, toda una fortuna en estos países) que lanzaba la gente.Todos los pasajeros nos agolpamos en cubierta para ver el espectáculo casi de circo. Uno de los jóvenes con los que había estado hablando antes me preguntó que opinaba, al ver mi cara de asombro supongo, y me transmitió su opinión… “they are very lazy”…. que se puede traducir como “son unos vagos”, aunque en verato diriamos algo asi como .. vaya unos bichos magantos!. Me pregunto si es lo que pensará en Filipinas toda la gente de la abundante clase media sobre la otra gente de la tambien abundante clase misérrima…
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FOTO: Ahi los teneis, pescando monedas.
En Zamboanga pronto me instalé en un hotel cercano al aeropuerto, pues decidí no pararme mucho en este lugar, pues aunque estudio el conflicto político, mi verdadero objeto de estudio son los movimientos noviolentos, y era por tanto a Manila donde debería dirigirme. No fuera que me secuestraran o recibiera algun balazo por hacer el tonto...
servido por zamarra
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