otro dia pongo mas fotos que esto esta cerrandoooo...

CUADERNO DE BITÁCORA, Capítulo III

30-Nov-2005 Polonnaruwa a Vavuniya

Hoy me he dedicado exclusivamente a avanzar kilómetros hacia el norte, midiendo las distancias para no cansarme en exceso. Así pues, por la mañana he cogido un tuktuk hasta al estación de autobuses de Polonnaruwa y he cogido uno a Anuradhapura. La verdad es que las estaciones de autobuses de este país son muy particulares. Generalmente son tan solo los arcenes de tierra aplastada o cemento parcheado, con muchísima gente pululando, unos viajando y otro número equivalente vendiendo chucherías o tan sólo mendigando. Los olores no son muy agradables en estos lugares masificados, y menos si te acercas a los agujeros que llaman toilets, pero los autobuses están limpios y suelen llevar incienso. Los autobuses son muy viejos, expulsan un humo tóxico y no son excesivamente grandes, como los urbanos de Madrid, aunque con asientos acolchados. Lo normal en los países de la periferia (eso que antes llamaban tercer mundo). En los autobuses tengo problemas con mi equipaje, una mochila grande atrás y otra pequeña delante. Suelo dejar la pequeña en los portaequipajes de encima de los asientos pero con la grande tengo más problemas y muchas veces la tengo que dejar en mitad del pasillo que poco a poco se llena por completo de gente.

Tras tres horas o cuatro he llegado a Anuradaphura, donde he ido al baño y he comprado algo de comida antes de seguir para Vavuniya. Antes de llegar he podido ver a lo lejos las cúpulas de dos dagobas gigantes que son los monumentos más famosos de este lugar, pues tienen más de dos mil años. Luego he cogido otro autobús y he salido por fin de la zona cíngala. En Vavuniya he notado ya un ambiente bastante distinto que he achacado a que no era un sitio turistico. La carretera principal atestada de tiendas de todo tipo como siempre, y muchas de las adyacentes llenas de talleres. Se veía ya mucha gente con el tercer ojo en la frente, señal de que son hindús y por lo tanto tamiles y restaurantes hindús. Ya he practicado alguna palabra de mi tamil básico que hasta ahora no me atrevía a utilizar ante no saber si trataba con cíngalos o tamiles, tan iguales me parecen no sea que se mosqueara la peña ante la tiña que se tienen. Aquí tampoco he logrado acceder a internet, pues ya era casi de noche (aquí anochece y cierran las tiendas las seis y media de la tarde) y estaba cerrado.

1 Diciembre de 2005-12-01 de Vavuniya a Jaffna

Me he despertado a las seis y media de la mañana con un fuerte dolor de estómago y he tenido que atravesar el pasillo para llegar al lavabo (que en esta guest house tenía separado de la habitación) y comprobar que mi amiga dairría (diarrea) me ha vuelto a visitar. Será un síntoma de que estoy saliendo de un país para entrar en otro. El caso es que me he asustado pues sé que el camino que me tocaba hacer hoy está plagado de minas en algunos lugares, y se me veía en un apuro no podría salir disparado a campear. Sería una muerte además de tonta bochornosa, por lo que me he medicado para evitar tener que ir al baño en el resto del día, espero no me haya pasado.

Luego me he vuelto a acostar, aunque al momento me ha despertado el camarero que hamablemente venía a ofrecerme un te pensando que me levantaba. He remoloneado hasta las ocho y me he puesto en marcha, dudando mucho sobre qué desayunar y metiendo la pata, pues el zumo de limón que me han traído tenía hielo y azucar en cantidad, pues se me había olvidado advertirles.
Una vez en la carretera he podido comprobar la diferencia de paisaje que ya había con respecto a la zona cíngala. Si el paisaje allí es de voluptuosidad tropical, con miles de árboles rodeando siempre la carretera o los campos de arroz, aquí se veían más zona de sabana, con pradera entre los más espaciados árboles. En una media hora he llegado al primer check point del día, del SLA (ejército de Sri Lanka). Hemos formado en dos colas, una de hombres y otra de mujeres, nos han registrado, mirado el pasaporte e interrogado someramente. Como era de salida no me han revisado en exceso el equipaje, aunque me han abierto las maletas. Sin embargo me he demorado un poco y el autobús ha salido justo cuando salía del chispano que tienen como edificio. Me ha molestado un poco la verdad, pues yo me había restrasado para que el resto de viajeros sin equipaje no tuvieran que esperar mientras revisaban el mío. Así que he tenido que caminar unos doscientos metros hasta que he llegado a la zona de nadie, donde había varios chispanos para esperar autobuses y un puesto de la cruz roja. He tirado para adelante pero al no ver el lado del LTTE he tirado para atrás y he hecho bien, pues está a cinco kilómetros que con el sol de las doce de la mañana y mi equipaje hubieran acabado conmigo. El tipo de la cruz roja me ha dado las instrucciones para rellenar la hoja en tamil necesaria para pasar la frontera. Luego un autobús me ha llevado gratis al otro lado.

Al llegar al puesto tamil unas muchachas vestidas de azul me han señalado el primer edificio por el que tenía que pasar, por el cual no han pasado mis acompañantes. Era el del interrogatorio. No me han hecho demasiadas preguntas y me he limitado a decir que venía de turista. Luego he cambiado de chispano y he ido al que te registran el equipaje. Los funcionarios aquí eran muchachucos de 18 años o menos y había incluso un niño, que me ha recordado las denuncias que el LTTE tiene por el uso masivo de niños soldado. Aquí me han retirado el ordenador y varios CDs y he acompañado a ver al comisario politico. En su oficina había un calendario con fotos de Prabhakaran, el lider de los Tigres de cuyo historial ya hablaré más adelante. Me ha vuelto a hacer preguntas sobre mis motivos para ir a Jaffna y me ha hecho enseñarle las fotos de Sri Lanka que tenía en el ordenador. Le he enseñado las de turista primero pero también las de Paffrel, convenciéndole así de mis motivos para estar aquí. Sospecho que estaba preocupado por vídeos que pudiera tener sobre objetivos miltares, pero vamos, que podía haber pasado lo que fuera. Dado que tienen prohibida la entrada de cámaras de video en el territorio del LTTE mi preocupación era por un lado que me retiraran el ordenador y por otro la cámara de fotos, que al ser digital te permite echar algunos videos. Al final demostrado que era un turista inocuo y me han dejado pasar al siguiente chispano... el registro personal. Después un tipo que tenía información de la hoja que había rellenado me ha hecho algunas preguntas para ver si mentía parece ser, pero dado que ya había pasado un par de veces por interrogatorios de este tipo éste me ha parecido simplón y fácil de resolver. Solo me ha preguntado una vez cada pregunta y rápidamente se reía pues no sabía mucho inglés, y yo me hecho un poco el tonto, lógicamente, por lo que me ha dado el visto bueno rápidamente.

Así que por fin he podido salir y unirme a la cola del autobús a Jaffna, pero justo cuando me tocaba a mí comprar el boleto (directamente al revisor aunque no en el autobús) me han negado el paso. Al principio me he mosqueado pues pensaba que era otra vez que me dejaban en tierra pero era verdad, el autobús iba lleno hasta arriba. Mi miedo venía de que en la guía decían que normalmente había que esperar dos o tres horas a que llegara el autobús pues en el lado del LTTE hay peor servicio. No ha sido así y en veinte minutos hemos vuelto a salir. Esta vez he podido cargar la mochila grande en el portamaletas y los asientos estaban numerados, por lo que he ido sentado en el número uno, justo detrás de un poster publicitario del LTTE, que tiene hasta calendarios, periódicos.

Me ha sorprendido del paisaje es la ausencia de casas y población civil, sobre todo después de haber ido comprobando la superpoblación que padece este país (veinte millones de personas, tantas como Australia, en un cacho isla como Extremadura, que tiene solo uno). No obstante se veían granjas de vez en cuando, una escuela y algo de vida humana, además del mucho tráfico que circulaba por la carretera. Luego he podido observar cómo en verdad no quedaba ni rastro de los pueblos que dice el mapa que deberían estar aquí, supongo que eran edificios poco estructurados que al destruirse se los ha devorado la selva, pues tampoco he visto ruinas. No obstante hemos hecho un descanso en un descampado lleno de puestos, que debe de ser Mankulam, pero que no tenía mucha más vida. Durante todo el camino, numerosos carteles avisando a los niños en tamil de que no jueguen con bombas, de que hay minas, y contra el trabajo infantil.

Tras quince minutos hemos seguido y dado que todo eran rectas pronto hemos llegado a Kilinochchi, cuartel general del LTTE. Me ha parecido una ciudad grandecita, más que Vavuniya, con toda la iconografía de los insurgentes al completo. He divisado un puesto de la ONU y las oficinas de Oxfam y Sarvodaya, con dos coches a la puerta. Como ya he mencionado, me sorprende que las ONGs tengan mejores instalaciones que la propia oficina política del LTTE.

El autobús apenas ha parado un minuto y pronto hemos llegado al Paso de los Elefantes, enclave estratégico que implica el control de la acceso a la península de Jaffna ydonde se han librado dos batallas cruciales. Desde el 2000 está en manos del LTTE, y aquí si que se veía huellas de la batalla, alguna ruina, cachos de hierro oxidado, y el paisaje alterado por los cráteres de las bombas donde ya ha crecido de nuevo la vida. El paso en si mismo era un puente de tierra de unos quinientos metros hasta llegar a un tanque que daba la bienvenida al cuartel militar del LTTE, del que han salían un grupo de guapas tigresas de uniforme. Las tigresas del LTTE son famosas por su fiereza en la batalla, pues dada la poca edad de los combatientes masculinos (debida sin duda al alto número de bajas de los muchos años de guerra) ocupan numerosos puestos de mando.

Después hemos atravesado otro puente de tierra. Aquí ya había numerosas zonas acordonadas con el cartelito rojo de "Danger, landmines" y la correspondiente calavera. Luego hemos llegado a Pallai, donde acaba la zona LTTE y entramos en territorio del SLA en el corazón del mundo tamil. El control del LTTE ha sido esta vez tan poco exaustivo como que se han limitado a pedirme la hoja que rellené al entrar. En el otro me han hecho algunas preguntas pero no me han registrado el equipaje, entre otras cosa porque todavía estaba en el autobús. Me han preguntado de nuevo por mis motivos para venir aquí y cuando me ha dicho si tenía que añadir algo que ellos debieran saber le he contado que vine con Paffrel y así queda todo mucho más creíble sin necesidad de largas explicaciones del por qué de mi estancia allí.

Después el nuevo autobús se ha ido llenando de gente y hemos llegado a rebosar. La ciudad tiene huellas indelebles de la guerra, con muchos edificios abandonados, derruidos, recién construidos o simplemente con huellas de disparos o morteros, aunque no he visto mucho.

Al llegara la estación de autobuses un tuktuk me ha traído a una de las guest house que venía en la guía y aquí me he quedado. He salido a internet aquí al lado, pero además de ser caro el sitio, era muy lento, se desconectaba a menudo y no me dejaban utilizar el disco usb donde llevo la actualización de mi diario, por lo que no podré actualizarlo hasta que mañana conozca un poco más de esta ciudad. Luego he pillado la cena en un restaurante también de aquí al lado y me he venido a la ducha. Al llegar he comprobado que tenía por compañera de cuarto una araña del tamaño del círculo de un vaso de caña, a la que he tenido que liquidar con muchas precauciones.

02-12-2005 Jaffna

Hoy he hecho la primera exploración de la ciudad. Esta mañana me he ido a dar un paseito para medir las distancias. Me he dado cuenta de aquí hace bastante más calor, y a partir de las once era ya difícil pasear por la calle sin paraguas, de lo que pegaba el Lorenzo. La ciudad confirma la impresión que me dio ayer, un motón de edificios destruídos, algunos de ellos bastante hermosos, como dos o tres iglesias que espero fotografiar, pues me recuerdan las ruinas de Polonnaruwa que visité recientemente. También he podido comprobar la ocupación militar de la ciudad, nada comparable a los recursos que los israelíes despliegan sobre suelo palestino pero con sus búnkeres, cuarteles y policías bien visibles y desplegados.

Los poquitos conocimientos de tamil que voy teniendo me han servido para comprobar que no hay distribución de leche, pa:al, en esta ciudad y solo he podido conseguir para desayunar un paquete de leche en polvo. Aunque llevo unos días sin repasar con el CD que tengo para estudiar me doy cuenta de que me va a ser útil, pues de momento la gente habla muy mal inglés, supongo que por los problemas educativos de veinte años de guerra.

También he aprovechado que tenía cobertura para llamar a Jeevanthas, mi contacto con el Grupo de Acción Directa Noviolenta, que es la sección local de la Internacional de Resistentes a la Guerra. La llamada daba muy mala señal y me he tenido que pasar a un locutorio cercano, de los que abundan en la ciudad, aunque no he encontrado todavía alguno para hacer llamadas internacionales. Jeevanthas me ha confirmado que hoy era día de fiesta por lo que no he podido acudir al ciber y actualizar la bitácora y acabar de hacer algunos papeleos de la universidad. Me ha dicho que me pase mañana por la sede, que está en otra ciudad a media hora de aquí, así que confirma del todo mis sospechas de que son una ONG, a ver de que "talante".

No he podido llegar a la estación de autobuses porque una columna de humo negro salía de la carretera, parecía más bien una barricada que un atentado. Lo he mirado un poco de lejos pero no me acercado no sea que me tocara algo nada más llegar. Por la noche he visto las mismas imágenes en la tele local, pero no tenía a quien preguntar para que me informara pues estaba esperando al arroz para llevar del restaurante de enfrente.

Luego por la tarde me he dedicado a repasar tamil y a mis labores en la habitación, aunque he dado otro pequeño paseo antes de salir a por la cena. Tengo dos restaurantes casi enfrente del hostal, ambos limpios y con arroz muy rico, pues hasta que no sane del todo esta pequeña diarrea mantendré la dieta básica de rice and curry vegetariano.

03-12-2005 Jaffna

Esta mañana me han despertado temprano los gritos de un cachorro de no sé que animal, supongo que algún sarnoso perro de los que abundan por aquí. También tuve problemas para dormir por los aullidos de otro sarnoso más grande, así que estoy empezando a coger algo de manía a esa subespecie de perro doméstico que por aquí inexplicablemente abunda tanto, supongo que se comerán los bichos de la jungla. Están tan enfermos de sarna que realmente da miedo acercarse a ellos, aunque son chiquitillos.

Así pues esta mañana me he dirigido a la estación de autobuses y he cogido uno para Chavakachchery, donde a las diez tenía la cita con Jeevanthas. Por supuesto he llegado tarde pues me ha costado encontrar el sitio, entre otras cosas porque no me había puesto el nombre de la calle, pues en realidad era un suburbio de Chavakachchery, por lo que he dado alguna que otra vuelta en el tuktuk hasta que lo hemos encontrado.

La sede de NVDAG fue totalmente destruida en la ofensiva del 2000 y ahora están reconstruyéndola todavía. Están instalados en el edificio contiguo, el antiguo almacén, espero hacer fotos otro día. En el recibidor tienen instalada la biblioteca, que es uno de sus proyectos de desarrollo local, un poco más allá tienen varias mesas donde dos mujeres y un hombre realizan tareas de oficina, sin ordenadores ni nada parecido. En una oficina contigua Jeevanthas tiene su despacho. Es un tipo delgauto de unos cincuenta años que me ha estado explicando los proyectos que actualmente están desarrollando, la mayoría de desarrollo local aunque también tienen un programa de reconstrucción en la zona de la península afectada por el tsunami, al norte, a unos veinte kilómetros de donde estábamos. Me ha dado algunas publicaciones y me ha dicho que lamentablemente su archivo se perdió con el edificio en la ofensiva de los Tigres en el 2000. Luego ha llegado en una moto el presidente de la organización, que también es presidente de la Cruz Roja según me ha dicho y me ha comentado que los esfuerzos de esta ONG están destinados hacia el proceso de pacificación. En resumen, esta semana permaneceré en lugar donde estoy, aunque probablemente me cambie si los locales de al lado me ofrecen precios más baratos y condiciones dignas. Luego me han dicho que me buscarán un sitio más barato, pues aunque antes tenían un sitio para activistas internacionales ahora ya no. El domingo que viene, tras una semana libre, me acercaré de nuevo a la oficina, pues irán de nuevo el presi y el vicepresidente y discutiremos a ver en que les puedo asistir, auque puede que Jeevanthas se pase algún día antes. De momento no he dicho nada de información para mi tesis pero he dejado caer que estaba estudiando los movimientos noviolentos de aquí.

La primera impresión que me han dado no ha sido muy favorable, pues me da la impresión de que se trata de una ONG más enfocada a lo social que a lo político, aunque ya veremos a ver cuando les vaya conociendo mejor. No me han preguntado nada de mi, de mi organización ni qué campañas o actividades hacemos.

Luego me han preparado una bici con la que me muevo ahora por la ciudad y he echado casi una hora en volver hasta mi habitación, y eso que me ha ayudado un rato un motorista enrollao. Si antes ya me saludaba la gente cuando me veía pasar imaginaos ahora que voy en una de la bicis que aquí usan masivamente para desplazarse. Se ve que a esta zona llegan pocos turistas y por lo menos no siento que me tratan como a un montón de dinero que hay que desplumar antes de que otro lo haga antes, como en los sitios turísticos te hacen sentir los cazaturistas. Por cierto que además de los autobuses y camiones que circulan en abundacia por las carreteras los únicos que manejan coche por acá son las ONGs y la propia ONU, por no hablar del ejército.