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La Coctelera

CUADERNO DE BITÁCORA

Memorias de las andanzas de Cthuchi Zamarra

11 Febrero 2006

DE COMPRAS EN SINGAPUR

A lo largo de mi viaje he pasado dos veces por Singapur, esa pequeña isla en el sur de la Península de Malasia. En ambas ocasiones he aprovechado para comprar aparatos de alta tecnología que, como sabéis, están más baratos, pues es país productor.

La sensación que te embarga siempre en Singapur es que estas en algo así como una especie de ciudad del futuro. Es en realidad una ciudad estado altamente desarrollada en el que hasta las cadenas de los servicios se activan en algunos sitios presionando la pared. Por otro lado la exótica mezcla de etnias que se palpa en la ciudad, cuya población es mayoritariamente de origen chino pero con importante población tamil, malaya y occidental, también da un toque futurista a la ciudad, si atendemos a los pronósticos que hablan del auge asiático o tan solo tenemos en cuenta el porcentaje de población que representan en el mundo. Por otro lado, dado el que cariz que están tomando las sociedades que se dicen democraticas, la falta de libertad que se respira en el ambiente tambien ayuda a imaginarse en el siglo XXII. Dicen que los singapurenios han aceptado el trato de sus autoridades de prosperidad economica a cambio de la falta de libertades a la que están sometidos, lo que teniendo en cuenta la situación general del Sudeste asiático, en el que no tienen ni libertades ni prosperidad hace pensar que algo de cierto hay aunque no sea en realidad tan bonito como lo pintan. Probablemente la gente sencillamente se preocupa de trabajar y consumir, y poco mas, razon por la que vaticino un futuro fascista de nuevo en Europa, un fascismo de segunda generación, en el que se traza una delicada barrera entre los elegidos para la prosperidad y los aspirantes a ella. De hecho, incluso se ríen de la fama que tienen de ser la ciudad de las multas, con leyendas acerca de ese tipo que fue multado por no tirar de la cadena o cruzar la carretera por donde no hay paso de cebra. El caso es que luego la gente hace lo que quiere, cruza por el mismo sitio ilegal, pero con miedo a que te pillen... y ya sabemos que el miedo es el camino hacia el lado oscuro (en este caso una revolución maoísta sufragada por China, se me mueren del susto los neoliberales).

Así pues, una vez que se tiene claro lo que la gente te ha encargado que compres, los precios de Europa y el margen de maniobra que tienes para comprar o no los encargos, puedes empezar a buscar lo que quieres. Para ello, lo mejor es acudir a Annie o a Percy, los gerentes del bakpapers hostel donde me he alojado en ambas ocasiones. Son gente muy maja cuyo inglés se entiende a la perfección, no como algunos chinos con los que he hablado en el metro que nunca sabes si hablan en manadarín, cantonés o verato cerrado. Tuve la suerte de que Annie estaba esperando a un inglés en la estación de tren cuando llegué de Kuala Lumpur, y me ofreciera sus servicios (como es una chica bastante guapa no pude resistirme a sus encantos, sic natura hommi est). Así que nos llevaron al inglés, cuyo balbuceo con la boca cerrada apenas sí podía entender y a mí en coche, enseñándonos algunos de los lugares interesantes por el camino, como la fuente de la fortuna, la bahía, o los numerosos rascacielos que abundan en la ciudad. Nada del otro mundo en realidad, así que con esa gira en coche me di por satisfecho en cuanto a curiosidad turística se refiere.

Así pues, Annie me indicó los mejores centros comerciales para comprar billetes de avión a Australia (¿le sorprende todavía a alguien si digo que el vuelo a Australia lo compré de un día para otro en la oficina de Quantas de Singapur, ante la sorpresa de la dependienta cuando le respondí a la pregunta de para cuando quería el vuelo con un ¨tomorrow¨), una impresora para imprimir fotografías desde la cámara, un pendrive, un portátil, un disco duro externo, memoria flash (que en mi segunda visita localicé...). Esto me encargaron para Singapur y pude comprar alguna de las cosas, aunque en el duty free del aeropuerto mi gozo al encontrar programas para estudiar idiomas al 25% de su precio en Madrid (aunque eso, si, en inglés, pero no creo que llegue a aprender árabe, tamil, bahasa indonesia o tagalog, idiomas en los que estoy practicando, mejor que el inglés). Tal fue el gozo que me permití el lujo de derrochar mis últimos dólares de Singapur en un masajito de pies que acompañaron con un dulce te que creo que fue el motivo por el cual no pegué ojo en el vuelo a Sydney y llegué con un jett lag que parece que venía de Murcia, nada menos.

Otra cosa que me sorprendió fueron los horarios de apertura, pues pensaba que los españoles vamos algo retrasados, en sentido temporal. Así cuando me planté a las nueve de la mañana en el primero de los centros comerciales en los que iba a buscar aparatos de alta tecnología me di cuenta de que no, que para comprar la gente no madruga tanto. Menos mal que esto es Singapur y me pude ver una película de Hollywood sentadito en los sillones de la última planta, la más barata por cierto, en la que la falta de sonido se suplía con subtítulos en inglés.

Así pues aprovechando que en Sydney coincidía con mis padres al llegar y con mi tío Jesús al partir, podía hacer llegar a las Españas los encargos que me hicieran. Tanta es la diferencia de precio que me estoy pensando hacer algún chanchullo para sacarme pasta, así que si queréis algún aparato tecnológico decírmelo y puedo hacer algo desde Hongkong, aunque tendría que enviarlo por correo, supongo. Pensad que he visto portátiles nuevos por 500 euros (con garantía internacional) y por 200 de segunda mano, así que todo será pensarse el porte que queréis pedir y ya veremos si puedo conseguirlo en Hongkong. De hecho es mas que probable que en este país abandone mi viejo violín y pille otro nuevo, o puede que una viola, por 20 o 30 euros, que los chinos fabrican de todo y por malo qu sea no estará en peores condiciones que el mío de batalla. Eso sí, no me hagáis los encargos en los comentarios y así tenéis una excusa para escribirme, que de alguno sė que existe porque les he visto en las noticias.

PS Otra joya que encontré sin proponérmelo fue un libro sobre los Senoi, los indígenas de Malasia que había buscado infructuosamente, que me ha enseñado mucho sobre otras formas de entender el mundo. Os lo podré prestar si no os importa leer en inglés.

servido por zamarra 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

LA RUBIA

LA RUBIA dijo

Chuchiiiii!!!!
Nos vamos al Peropalo... muchos besicos. Disfruta que ya te queda menos. Esperamos verte en la Tamborrada de Tobarra...? Ya se murió el burro de la tía vinagre... que tururururu...
Muchos besos guapetón.

22 Febrero 2006 | 01:19 PM

Zamarra

Zamarra dijo

Los siento pero para la Tamborra de Tobarra espero seguir por Asia... no se si en Sur (India o Sri Lanka) o en el Este (Indochina)en el Oeste (Palestina)... dura es la vida del peropalista errante.

Zamarra en persona desde Denpasar, en Bali, en un rato salgo para Mekasar, en Sulawesi, que en nuestros mapas aparece como Celebes.He estado en Sumba estos dias... proximamente en Cuaderno de Bitacora...

besus

24 Febrero 2006 | 07:02 AM

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Holaa a todas... Soy Cthuchi Zamarra, de Villanueva de la Vera (Caceres) y este blog es para relatar algunas de mis vivencias. Al principio era un blog de viaje, pues estuve cinco meses por Asia y el Pacífico Ahora vivo en mi pueblo y me piden que relate a los de fuera lo que se cuece por acá... así que aquí veréis desde eventos de Villanueva, artículos antimilitaristas hasta fotos de mis siguientes viajes. Pincha en los tags y en las categorías para acceder a las partes que te interesen más de mi blog.

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