DIAS EN WAIKABUBAK, ISLA DE SUMBA
Como dije en otro post, llegue a Waikabubak por la mañana. Hubo una pequeña confusión con mi amigo Akmar, pues yo entendí que me quería llevar a su casa y cuando llegamos a la tienda donde arreglaban televisores se para dentro y paso un poco de mi, luego vi que en la trastienda tenian un camastro y allí era donde iba a vivir el tiempo que estuviera por allí. Así que me despedí de el y le dije al motorista que me había traído que me llevara a un hotel baratito, todo esto en bahasa indonesia, por supuesto, pues esta gente de inglés nada. El chaval me dio una ruta que te cagas de larga, pues al dia siguiente pude comprobar que había tan solo un par de cientos de metros desde donde estaba la tienda de Akbar, pero ha mi me llevo diez minutos por callejuelas de estas que gastan aquí. El se empeñó en venir por la tarde para darme otro garbeo y a final quedó la cosa en que bueno vale. Cuando llego la hora estaba lloviendo que te cagas y al llegar la verdad es que no me apetecía, pero estaba tan ilusionado el muchacho que acepté. El era un jevilato con el pelo largo y una rasta colgando, igual que yo, y lleva siempre chupa de vaquera y camisetas negras de Iron Maiden, Orbituary o algún otro grupo jevilongo mas moderno que yo ya no conozco. Cuando cerré la puerta para cambiarme y esconder el odenador el se marchó, pensando que le daba plantón. Esto pa que veais lo que da sí mi nivel de indonesio, no mucho en realidad. Menos mal que allí estaba tío Papi para traducirme y ejercer de guía, aunque sospecho que Papi es algo así como colega, pues se me presentó con otro nombre, pero todos me llaman Papi, y así era.
FOTO: Aqui le teneis, cantando canciones de misa todo el tiempo.
Este Papi era un tipo curioso, cincuenton, seco como una tarama, que se colaba en mi habitación cada vez que podía. Allí localizó mi guitarrilla y se enamoró de ella, de hecho se la llevó a su casa al día siguiente. Con Papi quedé para que me llevara a ver alguno de los kampungs locales y a una ceremonia. Por la mañana, tras cambiarme a otra habitación más barata aunque menos higiénica, fui con el a uno de los kampungs donde vivía su tío. En teoría kampung significa pueblo, aunque en Sumba se utiliza para referirse a los poblados tradicionales, es decir, todos los pueblos menos las ciudades. En Waikabubak había varios kampung de estos encima de los cerros, con sus tejados característicos de Sumba dominando la ciudad. Al llegar donde el tío de Papi, le invité a unos cigarros que previamente había comprado a precio irrisorio el paquete, aunque no es tabaco muy bueno. Luego me invitaron a entrar en el interior y estuve cantándoles un rato, aunque Papi también cantó lo suyo canciones cristianas con soniquete gospel que agotarían a cualquiera. Después fuimos a visitar a la familia y les pregunté acerca de dormir allí parece que conseguí un precio muy barato, aunque les dije que lo pensaría y que mañana ya vería. Menos mal porque vi un perro sarnoso, uno de los pocos que he visto en indonesia, dentro de la casa, y la dueña le regañaba sin protección alguna. Parece ser que los humanos aquí están inmunizados contra este parásito y no tienen problema en que se les acerque un perro sarnoso, aunque no sé por que no les desparasitan, con todo el tiempo libre que tienen y lo poco que vale el zotal. Por cierto, que cuando en la guía vi que dentro del menú entra el denjing, perro, y la tikkus, rata, pensé en probarlo… pero al ver estas cosas he preferido incluso comer pollo algún día, a sabiendas de que al gripe aviar está azotando este país duramente. Ya lo dijo Shiva,no solo de arroz viven las personas…
FOTO: Un kampung de Waiklabubak
Bueno, el caso es que ese día fui a comer a casa del susodicho Papi, si es que se puede llamar así al cacho cuadra donde vivía. Caí en la cuenta de que estaba soltero, y que a lo mejor los tocamientos de huevos que me hacía cuando me abrazaba no eran una expresión cultural inocente sino una propuesta homosexual… el caso es que tenía un camastro sin colchon, la ropa metida en una caja de cartón, y el sueño lleno de cacahivaches. La cocina un garage lleno de trastos… me recordó a algunos ranchos de solterones de allá mi tierra verata, aunque este tipo se lleva la palma de desastre. Nos comimos un arroz con huevo y noodels precocinados y nos fuimos andandito a las afueras del pueblo para ver la ceremonia. Antes de llegar al sitio me explicó que el se quedaba con su familia en ujna casa cercana y que iba yo solo con su primo en la moto, pues empezaba ya a llover, como todas las tardes.
FOTO: una de las calles mas normalitas de Waikabubak
He de confesar que me esperaba una ceremonia estúpida para turistas, pero nada más llegar supe que se trataba de un entierro. Había un montón de gente bajo una carpa un unos quince hombres partiendo la carne de dos o tres toroso que acababan de matar. Al ver mi desconcierto al dejarme el motorista allí abandonado me indicaron que fuera hacia el interior, donde estaba el cuerpo presente. En seguida salió la viuda, a la que entregé los cuatro kilos de azucar y el te que me había dicho Papi que la llevara. Ella me ofreció el por mi temido betel, en una bolsa. Les pregunté si tenía que comerlo a las señoras que estaban junto al cadáver, un tipo de unos cincuenta años con bigote, al que me negué a hacer fotos aunque la viuda me dijo varias veces que las echara, pues estaba orgullosa de la mortaja, símbolo de la fortuna familiar. Al echar mano a la nuez de betel cogí un fruto, y para sorpresa de todas las señoras le di un bocado… era todo fibra, verde, inmasticable. Todas se echaron a reir al instante, luego supe que ese fruto se usa para limpiarse los dientes después del betel, pues se quedan colorados colorados y toda la gente que he visto enganchada al betel además de tener los dientes y los labios rojos presenta una marcada ausencia de dentadura achacable a tan extraño vicio que aquí cumple una función social muy importante. La viuda, Idupan, al ver mi apuro se salió conmigo a las sillas de fuera y entre ella y tres de sus amigas me estuvieron enseñando el ritual (todo en indonesio, por supuesto, aunque con algo de dialecto local también, bahasa sumba) .
El rito de la nuez de betel consiste en introducirse en la boca uno de los cachos cortado en rodaja de dicha nuez, que es prima hermana de la nuez moscada, aunque no sabe igual es igual de fuerte. Luego se unta una especie de pepino en lo que creo que es sal, pero puede ser bicarbonato, pues sé que algunas drogas como la hoja de coca, o la marihuana ingerida, necesitan mezclarse con algún mineral para que hagan efecto. El caso es que no pica, como me temía, pero es fortísimo y sabe a rallos. El rito consiste en que el pepinillo ese suelta mogollón de líguido que sí que pica, pero que se escupe, saliendo un líquido rojo del contacto con el betel. Esa saliva roja simboliza sangre compartida que retorna a la tierra al ser escupida. En Sumba no puedes ir a ningún pueblo o dormir en casa de nadie sin realizar antes este ritual de amistad. Cuando me indicaron que escupiera traté de hacerlo al estilo srilankés, como si estuviera matando un bicho, y se me salieron numerosos trozos de betel en el escurriajo, para mayor jolgorio de todo el corro de señoras donde era yo la máxima atracción del momento. La forma aquí es bastante más elegante, por lo menos en el ritual, dejando caer la saliva por su propio peso hacia el suelo lleno de barro.
Afortunadamente luego me ofrecieron un te y pude quitarme el mal sabor de boca. Algún tipo de sustancia psicoactiva debe tener eso porque se me quedó la boca un poco dormida. Lo malo es que luego me tuve que apretar otra nuez de esas y no había ya mas te para mi.
Otra parte del ritual era intercambiarse los teléfonos y direcciones, como una muestra de amistad en la que se explica quien eres y como localizarte. Ella me dio su número de móvil y apunto la dirección del pueblo mía. Luego la reclamaron otras obligaciones y se disculpó amablemente dejándome una bolsa de carne y una de sus amigas encargadas de que no me la olvidara. Luego decidí probar suerte con los hombres y me cambié de lugar, invitando a tabaco a unos cuantos viejos que pasaron un poco de mí.
FOTO: una de las tumbas megaliticas de los Sumba.
Al rato, sacaron unas angarillas de bambú, donde colocaron el cuerpo del difunto. Luego envolvieron el sudario con telas del lugar. De repente, empezaron a tocar los platillos del pequeño grupo de gamelan (música de percusión tradicional de indonesia) y los mozos cogieron las angarillas y echaron a correr. Me acordé de un reportaje que había visto sobre los entierros de los torojanos en Sulawesi (Célebes) y que luego describiré, en los que esta parte consiste en espantar al espíritu del muerto para que no se quede con los vivos y se transforme en agua vivificadora. La verdad es que en un santiamén los perdí de vista. En cuanto salieron, las señoras de dentro, mis amigas, empezaron a llorar de verdad, no como plañideras, y mi amiga Idupán mostraba un gran dolor mientras las otras la consolaba. Durante un día o dos había tenido que fingir estar contenta para que el espíritu de su marido se fuera tranquilo y ahora podía expresar el dolor contenido. Me quedó helado el corazón. Cuando me disponía a salir una señora me indicó que debía coger la carne y volví a por ella. En el camino una de las niñas amigas mías volvía también para su pueblo y me acompañó un rato.
FOTO: se puede ver la gente troceand la chicha... desgraciadamente el evento no fue nada fotogenico.
Luego me encaminé a la casa de la familia de Papi donde me prepararon la carne con arroz. Pensé que iban a hacer carne para todos, pues les ofrecí pero solo Papi y un primo suyo comieron, los demás se contentaban con escuchar mis consabidas jotas, rondeñas, seguidillas y alboradas. Después volvimos para el hotel, pero le regalé la carne a Papi ante la imposiblidad de congelarla o cocinarla, pues no me apetecía volver a la cocina de este individuo. El me dijo que estaba loco pero que bueno, y luego rebajó considerablemtne el precio de su jornal, de diez euros a tres, por lo que a mi me convino el trato.
FOTO: a la salida del entierro le eche una foto a esta muchachada
FOTO: la jalan principal


marivi dijo
Mírale que guapo que está con ese turbante.
Una curiosidad, ¿qué hacen con los cuerpos después de muertos?
2 Marzo 2006 | 04:56 PM