UN PASEO POR LAS ISLAS DE NUSA TENGARA
El domingo por la mañana salí de Yogya en el primer tren de por la mañana, llegando justo en el último minuto sin tener tiempo siquiera para comprar el billete, las buenas costumbres es mejor no perderlas. Tras seis horitas de viaje llegué a Surabaya, la segunda ciudad de Indonesia, con cuatro millones de habitantes. Allí cogí un taxi que me llevara a la oficina de Pelni para ver que tiempo tenía para emplear en Java antes de que saliera el próximo barco para Flores. Los taxistas, eran un duo la mar de divertido que entre risas me hicieron hacer lo que ellos querían. Por cierto que al enterarse de que era español fueron más allá del mero Real Madrid, o Barselona que suelen decirme todos, y me cantaron una versión de “Béchame, béchame muucho”, y otra de “que sera sera” que parece que suelen cantar los mariachis locales. El caso es que me llevaron a una agencia de viaje y tras un largo y divertido regateo decidí ir en autobús hacia Flores, pero, para no hacer el viaje en tres días, pensé que sería mejor parar en Lombok, la isla inmediamente al este de Bali. Así que después de practicar un poco de mi Bahasa Indonesia en el puesto de la calle donde comí me monté en el autobús, donde pasé la tarde atravesando Java y la noche atravesando Bali. Por cierto que en al autobús no había extranjeros, en parte por ser un medio aunque barato lento, por ser temporada baja y en parte porque desde los últimos atentados en Bali el turismo en esta parte del mundo ha decaído bastante. La gente con la que he hablado, lejos de apoyar la revolución islámica se queja de que está arruinando su negocio, cosa sobre todo patente en Bali, donde son de religión hindu dominados por el imperialismo de Java, de donde procedían los terroristas musulmanes.
La verdad es que me ha dado mucha pena saltarme Sumatra, Java y Bali, tres sitios famosos por sus bellezas naturales pero tan excesivamente poblados por locales y turistas, por lo que opté por ir poco a poco hacia las islas de Nusa Nengara, al este de Java. También he decidido no pasar por Borneo, una isla también famosa por sus encantos naturales pero cuyos precios se disparan, por lo que me sale mejor visitar las islas pequeñas. Además las culturas indígenas no son tan agresivas como los tristemente famosos cazadores de cabezas de Borneo. Así pues mis destinos principales serían Sumba, pues esta es la época del Pasola, el festival aniumista de renovación del mundo espiritual y luego Flores, cuya bellaza natural y antropológica también es legendaria, no en vano en Flores han convivido dos especies de Homo hasta fechas tan recientes como el siglo dieciocho, si atendemos a las leyendas locales sobre los Ebu Gogo, esto es, el Homo Florisiensis o Hobbits.
FOTO: arrozales de Lombok
En Lombok decidí no quedarme en las instalaciones turísticas de Sengigi y las islas Gili, y encarar la Garung Rinjani, de 3726 metros desde el sur, aunque preferí no subir. De los varios volcanes chulos para subir en Indonesia, el Garung Bromo en el Mar de Arena en Java, el Garung Ajung en Bali, el Garung Rinjani de Lombock o el Garung Kelimutu, me decidí por éste último, que aunque cuenta con tan sólo 1620 su lago de tres colores promete ser espectacular. Todos ellos son centro de peregrinación de las gentes del lugar, que los considera en su cultura ecléctica entre animismo, islam, hinduismo y budismo como la morada de los dioses, o cuando menos de las fuerzas de la tierra, pues todavía rugen de vez en cuando. Así que en Lombok me quedé al pie de la montaña, en un pueblecito llamado Tetebatu, donde hay varias instalaciones para turistas, ahora vacías, por supuesto. Por cierto, que también había secaderos de tabaco, pero no como los de la Vera, sino que eran para tabaco rubio, y, según me explicó mi anfritión San, hacían fuego durante varios días para que secara. Claro que flipó cuando le expliqué como andaba de tecnificado la recolección del tabaco rubio en Extremadura.
FOTO: Aqui abundan los sitios donde pararse a cantar un rato ante el asombro de las gentes del lugar
El primer día lo empleé mayormente en sestear y descansar en el hermoso jardín donde me encontraba. Al día siguiente, alquilé una moto y por la mañana visité una de las cascadas del lugar y por la tarde en vagabundear por los pueblos cercanos, de cultura sasak, buscando un centro de internet, que finalmente encontré a 20 kilómetros. Por cierto que en esta ciudad me sucedió una de esas cosas que uno no acaba de entender de la gente de aquí. El tipo que me indicó dónde estaba internet se empeñó en que fuera con él al día siguiente a la escuela a hablar inglés con los alumnos. Para ser profe de ingles poco bien hablaba el idioma pensé, pero le hice saber que dado que vivía en Tetebatu tendría que ir a recogerme. Pues el tío se tiró las dos horas que estuve en el ciber esperándome para llevarme a casa de su hermano, con el que hablé cinco minutos, pues era de noche y tenía que devolver la moto. Por cierto, había llegado al lugar un americano que resultó ser un tipo curioso, bajista de profesión curraba cuatro meses al año, dando bolos y grabando con artistas y el resto del tiempo se dedicaba a viajar por países baratos, como Centroamérica o Indonesia…. Curioso modo de vida, me apunto (en cierto modo este año estoy haciendo eso mismo).
FOTO. la susodicha cascada
Así que al día siguiente salí por la mañana rumbo al este dispuesto a hacer la mayor parte posible del camino a Sumba, aunque me paré tras tan solo seis horas de viaje en Sumbawa, la ciudad occidental. El caso es que si seguía hasta Bima o Sape llegaría muy tarde esa noche, aunque como después pude comprobar, no había nada interesante en esta ciudad (tampoco en las otras) más allá que el usual trato cordial con los habitantes de la zona. En el ciber no hubo forma de acceder a Internet, pues tenían el servidor averiado, así que aquí se interrumpió mi última comunicación telemática. Dado que en esta ciudad no hay turistas, el clásico Aló Mister (termino en bahasa indonesia para designar con respeto a un occidenta) se volvió más pesado aún, y tuve un pequeño incidente con un ciclotaxista, que se empeñó en llevarme a la piscina cuando iba al hotel, a apenas unos cientos de metros y me agarró fuertemente del brazo. Recordé la ausencia de tabús con respecto al contacto físico que existe en estos países pero no pude evitar alterarme y ponerme nervioso, aunque sin llegar a estar agresivo y al llegar al hotel ya estaba de nuevo tranquilo. No sería la última vez que tanto empalago me altere, pues molesta especialmente cuando ofrecen servicios que no has solicitado. Es lo que menos me gusta de estos países, nunca te darán la oportunidad de sentir que pasas desapercibido, como ocurre en Europa, sino que la visión de vida comunitaria te ve siempre como un forastero y tienes que ir explicando todo el rato con lenguaje no verbal que tus intenciones son amistosas.
Por la mañana había quedado con el motorista que bajo la lluvia (que quede claro que febrero es todavía estación de lluvia y suele llover todas las tardes, lo cual refresca el ambiente), en que me iba a venir a recoger a las 8 y media para llegar a coger el autobús de las 9 que iba a Sape. Pues sabéis a que hora se presentó el tipo… a las seis y veinte minutos de la mañana. Yo por la noche había estado ininiándome en los secretos del Civilitation IV, juego de estrategia que compré en Singapur y me había acostado sobre las doce, por lo que me pilló todavía en la cama, como es de suponer. El caso es que parece ser que la provincia de Nusa Tengara, las islas orientales a Bali por las que estoy, tienen la hora de Singapur, es decir, una más que la de Java, aunque todas mis experiencias al respecto de la hora en Indonesia han sido confusas. En Yakarta le prengunté a un tipo si mi reloj iba bien, pues el de la estación iba una hora por detrás y me dijo que sí, pero se ve que el individuo en cuestión sólo había mirado los minutos, pues el tren salió a la hora prevista por el susodicho reloj de la estación. En Yogya me confirmaron que la hora con respecto a Singapur cambiaba. Al salir de Bali para Mekasar,en Sulawesi (Célebes en los mapas portugueses) se suponía que la hora cambiaba. En este caso el avión salió a su hora, pero al llegar a Mekasar la hora seguía siendo la misma que marcaba mi reloj. En el ciber al dia siguiente el reloj marcaba la hora adelantada, y me fui corriendo para dejar el hotel a tiempo, pero resulta que el reloj del hotel seguía mi misma franja horaria y los autobuses salían también a mi hora, aunque todo el mundo me dijera que la hora con Bali iba restrasada.
Bueno el caso es que me monté en el autobús y a las ocho y pico, cuando se llenó un poco más salimos hacia Bima, a pesar de que me habían dicho que salía a las nueve: Jam sembilan… El camino de diez horas, se hizo algo largo como era de esperar, pues el autobús paraba en todos los pueblos, que son en realidad bastante pocos pues esto ya no está tan superpoblado como Java o Bali y tan sólo paramos dos o tres veces. Las casas se iban haciendo cada vez más tradicionales según íbamos avanzando hacia el este, y pude comprombar no sin sorpresa que siguen exactamente el mismo modelo que los indios embera de Colombia. Es decir, casas de madera, con la planta baja diáfana donde se guarda el ganado. Luego en Sumba las casas tenían además un característico tejado con dos pendientes de aguas, pero eso será en el próximo capítulo. El viaje se amenizó con un pinchazo que nos permitió estirar las piernas en los escasos diez minutillos que tardaron en repararlo los tres o cuatro autobuseros que venían en el cacharro.
FOTO: El autobus pincho... observese el detalle de la postura nacional de descanso, a la que se acostumbran al utilizarla en el excusado
Al llegar a Bima tras regatear un poco con todo el mundo me apunté en una bemo (fregoneta taxi) para ir hasta Sape, donde me habían asegurado que esa misma noche partía un barco dirección Waikelo, en Sumba. Había tenido suerte pues sólo hay dos barcos semanales aunque tuve que exigir al tipo que salieramos tras tres cuartos de hora de espera ante la posibilidad de perder el barco, ante regocijo de los demás compañeros de viaje, que se alegraron de no esperar a más pasajeros. De todos modos tenía previsto en el caso de tener que esperar un día o dos visitar la famosa isla de Comodo, donde habita el singular dragón de dicho nombre, el lagarto más grande del mundo, pues llegan a ser de dos o tres metros. Si hubiera venido alguno del pueblo seguro que a lo mejor hubiéramos tratado de zamparnos uno, pero la visita a esa pequeña isla situada entre Flores y Sumbawa estaba sobrepreciada y no había grupos de turistas a los que unirme, por ser temporada baja. En cambio formé grupo con Akbar, un electricista de Bima que iba a Waikabubak, en Sumba, a currar. Me adoptó como compañero de viaje, a pesar de no hablar ni una palabra de inglés y tener que entendernos con mi escaso bahasa indonesia, que sigue prosperando. Akbar me invitó a una botella de agua en el puerto y, una vez en Waikelo, donde llegamos poco antes del amanecer, a un te con galletas. Después esperamos a que se despertara el autobusero que nos llevaría a Waikabubak en vez de coger uno de los sobrepreciados bemos. Por cierto, en el camino paramos a coger una cochina en la finca de un tipo y estuvo interesante ver como la subían hasta el techo del bus.
FOTO: Esto es una bemo, o fregotaxi... se puede ver el precario estado en el que viajan mis dos mochilas, cargadas de aparatos eletronicos e instrumentos musicales.
Al llegar a Waikabubak empezaron las calamidades… pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión….

Anata dijo
Hola Chtu!!
Menudo voltio que te estas pegando jodio!!! Aunque estos dias debes estar echando de menos al queridisimo Peropalo, no?
Es curioso porque aqui en Utrecht hay un barrio que se llama Lombok y es donde viven la mayoria de los musulmanes. Siempre pense que seria alguna ciudad de Marruecos o Turquia, que es de donde proceden la mayoria de los musulmanes que viven en Holanda, pero bueno al saber que es una ciudad de Indonesia tambien me parece normal ya que fue colonia holandesa hasta no hace mucho y todavia hay una gran influencia alli.
Asi que no vas a acercarte a Comodo aver a los dragones??? Es una pena pues son reliquias andantes y ademas muy peligrosos...sabias que en su saliva habitan miles de bacterias que aseguran que si la victima a la que muerden sobrevive su ataque (son bichos de 150 kg, ojo), morira pronto por la infeccion y el dragon se la podra comer?!?muy listo! Lo que si hay es un gran interes de la industria farmaceutica para averiguar que es lo que tiene el dragon para que a el no le afecten las bacterias que habitan en su boca y a los demas si, asi que ultimamente esta siendo muy investigado.
Bueno, eso, que me enrrollo mucho, sobretodo cuando se trata de bacterias y hongos...Espero que estes muy muy bien ( ya veo que si). Te mando un fuerte abrazo desde el frrrrrrrio y espero que a la vuelta podamos vernos para que me des consejos practicos relativos a viajes largos solo en paises baratos....muaks!
27 Febrero 2006 | 01:41 PM